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Control de desencadenantes
Medidas
de evitación
El correcto control de los desencadenantes
es una parte esencial del manejo del asma (Obviamente el primer paso
es conocer bien cuáles son los desencadenantes para cada niño).
El control de desencadenantes debe ser considerado un tratamiento del
asma, pues contribuye a la reducción de la inflamación y aparición
de síntomas, al disminuir el contacto con dichas sustancias. De hecho
el uso exclusivo de medicinas, sin medidas de control asociadas, lleva
a un control inadecuado del asma.
Hoy en día se acepta que la mejor estrategia para controlar la
enfermedad es combinar medidas de control de desencadenantes (siempre)
con medicinas para el asma (cuando sean necesarias).
Las principales medidas de control
son:
- No fumar en el hogar
- En caso de alergia a ácaros:
limpiar en húmedo, fundas herméticas en colchón y almohadas
- En alergia al polen: poner
atención a la época polínica (en general en primavera e inicio
del verano), usar filtros antipolen en el coche, viajar con las
ventanillas bajadas, airear la casa muy temprano y nunca con pleno
sol y viento (el polen entra en casa)
- En alergia a cucarachas: buscar un
experto en exterminio
- En caso de alergia a alguna
mascota: alejar la mascota, nunca permitir que esté en al
habitación del niño. Si es posible, bañarla semanalmente.
- En caso de asma inducido por el ejercicio:
hacer precalentamiento, cuidado con cambios brusco de temperatura:
gimnasio-calle-gimnasio, hacer la actividad de forma gradual, si
esta indicado, dar la medicina preventiva antes del deporte.
Inmunoterapia
Este tratamiento trata de reducir el
grado de sensibilización, aplicando inyecciones que contienen
extractos del alergeno causante del problema en el niño.
La inmunoterapia siempre está envuelta en debates en relación a
su eficacia y a sus posibles efectos adversos. La principal
recomendación, es que debe ser indicada y seguida por un especialista
en alergia.
Medicinas para el
asma
Las medicinas para el
asma están divididas en dos clases generales:
- Medicamentos
antiinflamatorios. Medicinas de control a largo plazo
o de fondo. Esta terapia suprime la inflamación y debe
ser usada durante largos períodos de tiempo, pues
aunque el niño pueda parecer libre de síntomas, la
inflamación permanece y se precisa mantener este tipo
de terapéutica para evitar la recaída.
Hay tres tipos de medicación antiinflamatoria: con
corticoides inhalados (budesonida, fluticasona,
triamcinolona, beclometasona), los antileucotrienos (montelukast
oral) y las cromonas inhaladas.
- Medicamentos
de rescate o de alivio. Se utiliza para lograr una mejoría
rápida de los síntomas (sibilancias y tos) que
aparecen en los ataques de asma. Los más importantes
son los broncodilatadores beta3 de acción corta (terbutalina,
salbutamol, albuterol) y la mejor forma de tomarlo es inhalándolos.
Estas medicinas abren las vías respiratorias en cuestión
de minutos, pero la inflamación persiste y por tanto
resulta necesario continuar con la medicación de
control a largo plazo.
Otras medicinas como los beta2 de acción
prolongada (formoterol, salmeterol) o las teofilinas, se utilizan de
forma ocasional y en general en formas moderadas y graves del asma. |